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El Mito de la Pluri-Culturalidad

Pese a que en Barcelona convivimos personas de diferentes orígenes, el tema de la interculturalidad sigue siendo restringido desde mi percepción. 

A mi llegada en el año 2009, se hablaba de un pasado reciente donde había más libertades, entre otras cosas, para hacer música en la calle. Incluso en Plaza Cataluña (la principal de la ciudad) y a lo largo de La Rambla hasta el paseo Colón, se podían ver agrupaciones musicales o colectivos teatrales. 

Se realizaba cada domingo en el Parque de la “Ciutadella” un encuentro de percusiones y músicas de diferentes países, que empezaron a ser restringidas por la ley cívica. 

Se dice que Barcelona se saturó de músicos  “que atacaban” a cualquier transeúnte que se estuviera tomando un café en una terraza para pedirle propinas. Los vecinos se quejaban por el ruido y el desorden generado por esta omnipresencia musical y es así, cuando aparece esta ley que se empieza a restringir con duras medidas las expresiones musicales de la ciudad, no solo en la calle, sino también en los pequeños locales donde se les exige toda serie de adecuaciones sonoras para realizar actuaciones.  

Algunos siguieron realizándolas, hasta que se vieron multados o con instrumentos confiscados. 

Me sorprendió ver como una ciudad con tantas personas, comercio y muchos músicos, no tuviera más espacios públicos donde se realizara música en vivo con condiciones mínimas, sin tener que ser el “Auditori” o el “Palau” de la Música, dirigidas claramente a un público más de élite o al turista. 

Encontré que había más tolerancia a la música electrónica festiva que a la música de tambor y lo asocié siempre con el prejuicio cultural al mundo “subdesarrollado” que representa lo latino en el imaginario europeo, imaginario del cual España trata de diferenciarse, apegándose a los cánones culturales anglo-sajones y negándose la dicha del baile con el canto y el sabor de la cultura latina, de la cual ellos también hacen parte en su conformación. 

Y eché de menos una relación fraternal y un punto de encuentro entre los diferentes pueblos.  Por más multiculturales que se presenten las ciudades modernas, es evidente que nos dividimos en guetos de intereses, de edades, de religión, de idioma, de género, de color de piel. La interacción cultural requiere esfuerzos, romper prejuicios, compartir más allá de lo práctico y de los intereses comerciales, salir de nuestra zona de confort. 

Siempre he visto en la música en vivo un espacio de encuentro y de ruptura de prejuicios. Siento que estamos en un momento crucial donde es más importante fortalecer puntos de unión, de mezcla y de intercambio, más  que de diferenciación y de imposición de una cultura sobre otra. No es tarea fácil en una realidad en la que cada individuo se juega su permanencia todos los días. Está claro que hay sociedades que tienen más poder y más recursos para promocionar y fortalecer su cultura y más seguridad y estabilidad para desarrollarse, y que ese poder viene dado, entre otras cosas, por el  sometimiento e incluso la destrucción por ignorancia  de otros pueblos. Parece difícil construir relaciones equilibradas entre los opuestos, que sean más fraternales y basadas en la creatividad y en la solución colectiva de problemas. Como especie es urgente ese aprendizaje. 

¿Cómo proteger la libertad de expresión y encuentro? 

¿Cómo cultivar la curiosidad y el respeto por el otro, por el antagónico; cómo aprender a confiar en quién nos parece una amenaza porque sentimos que no tiene  la sensibilidad para reconocernos?

¿Cómo dejar de mirarnos al ombligo y creer que nuestra propia cultura es la máxima verdad irrefutable?

¿Cómo no dejarnos corromper por el poder por pequeño que sea?

¿Cómo impedir que el mercado banalice y desvirtúe todo? ¿Es posible construir un mercado musical con integridad? 

Música honesta, pensada, mensajes inteligentes, fiesta consciente, imágenes creativas. Calidad en nuestro arte. Menos cantidad, más proceso. Es la propuesta.

¿Cuál es la tuya?

Esta entrada tiene 8 comentarios

  1. Que bien dicho! Haces música y escribes con gran sensibilidad y talentos.

    1. Gracias por comentar, cualquier aporte que quieras hacer es bienvenido, la idea es empezar un diálogo, un abrazo!!!

  2. Has dado en en el punto, y propones caminos con esos interrogantes que son propuestas valiosísima para abrir la ciudades a un verdadero encuentro de colores, razas, lenguas, músicas y en general culturas que la hagan mucho más rica. Magníficas reflexiones. Abrazo

    1. Los interrogantes quedan abiertos, cualquier aporte es bienvenido, gracias por compartir y comentar

  3. Excelente tema, muy pertinente en este momento histórico. Las comunidades humanas siempre han sentido la necesidad de diferenciarse entre si, y uno de los mejores vehículos para expresar estas diferencias son las manifestaciones artísticas. Es necesario que los Estados y sus gobiernos asignen mayores recursos para fortalecer los procesos de formación artísticas desde la primera infancia, fundamentalmente promoviendo valores que respeten la vida y entienda la riqueza que significa la diversidad cultural.

    1. Gracias por los comentarios!!! siempre tengo que aprobarlos antes de publicarlos, un abrazo!!!

  4. Creo que se tendría que poner una contra denuncia para volver a que nos dejen ocupar un espacio público para la música o actividades relacionadas con la misma , creo que tenemos derecho a ese uso , es nuestro.
    Necesitamos firmar y un escrito para que nos dejen usar esos espacios públicos para la música danza ..

  5. Hola Nicolás: un saludo y te felicito
    por lo acertado de tu apreciación de los cambios interculturales que han acaecido en Barcelona en los últimos años. Realmente la ciudad
    ha perdido su personalidad única y ahora es como cualquier otra ciudad europea : las personas las humanizamos y ellos, solo quieren venderlas a cualquier precio.

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